La Segunda República fue un ‘Estado integral’ y no una federación de repúblicas

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Al tratarse de una entrevista, nuestra verificación no pone el foco en el conjunto, sino en algunos supuestos hechos concretos que el entrevistado, el eurodiputado y dirigente de Anticapitalistas Miguel Urbán, afirma como parte de sus respuestas. Urbán se apoya en un relato histórico para defender sus propuestas políticas, lo cual es completamente legítimo, pero en ese discurso del pasado vuelca algunas afirmaciones cuya falsedad es fácilmente contrastable. 

Concretamente, el entrevistado sostiene que «con el reconocimiento de la [Segunda] República española se reconoció la República catalana, la República vasca, la República gallega y por el golpe de Estado no se reconoció la República andaluza». Basta con consultar la Constitución de 1931 para comprobar que no es así. Ésta, en su artículo primero, indicaba que «la República constituye un Estado integral, compatible con la autonomía de los Municipios y las Regiones», y confirmaba y desarrollaba todo lo relativo a ese carácter integral del Estado y a la posibilidad de conformar regiones autónomas en el artículo primero. (1) La expresión «Estado integral» fue introducida precisamente con el ánimo de alejar la perspectiva de la república de repúblicas. Cuando Francesc Macià proclamó un Estado catalán en el seno de una supuesta federación de repúblicas ibéricas en abril de 1931, una negociación con el Gobierno provisional dio pie a la promesa de la autonomía y sirvió para que se olvidase el asunto (2). 

La autonomía, conforme a la Constitución, llegó en 1932. Un intento similar de proclamación de una república catalana dentro de la Segunda República acabó con su impulsor, Lluís Companys, entre rejas y la autonomía suspendida en 1934. Aunque en la Guerra Civil trató de impulsar de nuevo esa visión federalista, nunca lo logró. Por su parte, el País Vasco logró la aprobación de su estatuto de autonomía al poco de comenzar la guerra, conforme a lo dispuesto constitucionalmente. En Galicia ni siquiera logró aprobarse el estatuto (que tampoco proponía una república), ya preparado, por el golpe de Estado y el inicio del conflicto. 

Se concluye, entonces, que la Segunda República destacó constitucionalmente su carácter integral, elusivo del federalismo, y acogió la autonomía de Cataluña y del País Vasco como «regiones autónomas», amén de los proyectos estatutarios inconclusos, sin concebir nunca ser una república de repúblicas. La afirmación de Urbán, en consecuencia, es plenamente falsa. 

Referencias: 

(1). http://www.congreso.es/docu/constituciones/1931/1931_cd.pdf 

(2) MARTORELL, Miguel y JULIÁ, Santos, Manual de historia política y social de España (1808-2011), Barcelona, RBA, 2012, p. 261.

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